Reemplazos Articulares

Prótesis de Cadera

Existen múltiples causas por la cual una cadera debe ser sustituida por una prótesis. La más común es la artrosis, que es una degeneración del cartílago que cubre la articulación, lo que provoca dolor y limitación funcional. La artrosis puede no tener una causa específica (idiopática); o ser secundaria a ciertas patologías como artritis reumatoidea, necrosis avascular, displasia de cadera, etc.  Al sustituir la articulación dañada por una prótesis, se recupera la funcionalidad de la articulación y lo más importante  el alivio completo del dolor.

La Cirugía

Una vez programada la cirugía se realizan los exámenes de sangre de rutina y un electrocardiograma, el paciente ingresa un día antes para la valoración preoperatoria por anestesiología. En la mayoría de los casos la cirugía se realiza previa anestesia epidural, el tiempo aproximado es de 90 a 120 minutos y consiste mediante una incisión lateral reemplazar la articulación dañada por una prótesis artificial que reemplaza por un lado la cabeza del fémur y por otro el acetábulo.

La Prótesis

Existen muchos diseños de prótesis en el mercado, con las mejoras tecnológicas el tiempo de supervivencia actualmente de una prótesis de cadera es de 15 a 20 años. Más allá de la diferencia de costos, lo más importante es seleccionar la más conveniente para el paciente tomando en cuenta su edad y su patología de base.  En términos generales podemos resumir:
Prótesis no cementada: pacientes menores de 65 años, la prótesis se fija firmemente al hueso del paciente aprovechando la gran capacidad de osteointegración de los pacientes jóvenes.
Prótesis cementada: pacientes mayores de 65 años, son prótesis que se fijan al hueso con cemento, esto debido a la pobre calidad del hueso en pacientes mayores.
Prótesis parcial: pacientes mayores de 70 años con fractura de cadera que por sus características resulta ser la mejor indicación, se  lleva a cabo solamente el reemplazo de la cabeza femoral, conservando el acetábulo.

Hospitalización

Terminada la cirugía el paciente pasa a sala de recuperación para su monitorización continua, en la que permanece por el lapso de +/- 2 horas, luego pasa a su habitación, comienza la rehabilitación al segundo día con escuela de marcha  y permanecerá hospitalizado por 4 a 5 días.

Prótesis de Rodilla

La sustitución de la articulación de la rodilla por una prótesis está indicada cuando el grado de deterioro de la articulación y el dolor que produce impiden que el paciente camine, hasta llegar a ser incapacitante.

La causa más frecuente de lesiones articulares es la osteoartritis, enfermedad  que produce inflamación y deteriora progresivamente la superficie articular. También las lesiones repetidas en la articulación como en deportistas de élite o determinadas actividades laborales que suponen traumatismos repetidos en una articulación con daño en las estructuras intraarticulares como lesión de ligamento cruzado anterior, ligamento cruzado posterior, meniscos, lesiones osteocondrales, que a la larga llevan a la degeneración de la articulación.

Otras enfermedades como la artritis reumatoidea, la osteonecrosis, fracturas mal consolidadas, mal alineamiento de la rodilla, etc también pueden llevar a la osteoartritis. La inflamación de la articulación, así como el roce de las superficies articulares alteradas por el desgaste del cartílago articular, son muy dolorosas e impiden los movimientos.

El tratamiento con antiinflamatorios, fisioterapia, infiltraciones en fases de dolor agudo, así como mantener un peso corporal adecuado, son las medidas terapéuticas que se utilizan antes de recurrir a la cirugía. Cuando las lesiones articulares son importantes y el dolor incapacita para la actividad cotidiana, puede estar indicado el recambio articular y la colocación de una prótesis.

La Cirugía

La cirugía de prótesis de rodilla, en el momento actual, presenta un alto nivel de seguridad. Para reducir al máximo las complicaciones debidas a la anestesia, el paciente es consultado por el equipo de anestesia, y se le realizan las pruebas médicas, radiografía de tórax y electrocardiograma necesarios. Es muy importante informar al equipo médico de las alergias padecidas, así como de todos los tratamientos médicos que está tomando.

La intervención quirúrgica se realiza mediante anestesia general o epidural, realizando una incisión en la rodilla para cortar y extraer parcialmente los huesos (fémur y tibia) en la zona próxima a la rodilla, y sustituyéndolos por la prótesis.

La Prótesis

Los materiales utilizados en las prótesis totales están diseñados para permitir una movilidad similar a la de la articulación normal. Los componentes protésicos suelen estar compuestos por un elemento metálico que encaja exactamente en un plástico. Se utilizan diversos metales, acero inoxidable, aleaciones de cobalto, cromo y titanio. El plástico es polietileno que es extremadamente duradero y resistente al desgaste. Para la fijación de los componentes al hueso suele utilizarse cemento, aunque también existen prótesis no cementadas, las cuales se anclan directamente al hueso. El tipo de prótesis a utilizar depende del paciente, su edad y estado de los huesos; el tiempo aproximado de la cirugía es de 60 a 90 minutos.

Hospitalización

Tras la intervención se inicia la realización de ejercicios de fisioterapia, comenzando con ejercicios de movilización pasiva, escuela de marcha y se continúa con ejercicios de movilización activa por el paciente. Progresivamente mejora la movilidad de la rodilla y se reduce el dolor al andar, pudiendo prescindir del bastón y caminar sin ayuda a la semana de la cirugía. El paciente permanece hospitalizado por el lapso de 4 a 5 días.


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